martes, 30 de diciembre de 2014

¿Quizás? Dispárame.
Si dijera la verdad cada vez que digo que echo de menos.
Si mintiera cada vez que miro a los ojos.
Sería como atreverme a decir que el arder de una hoguera, que el fuego que hay en ella, se apagaría con una sonrisa.
¿Sería entonces una ingenua?
Quizás. Quizás. Quizás. Quizás.
Quizás me haya equivocado desde el principio.
Quizás haya evocado al fracaso lo que creía que quería creer correcto.
Quizás quisiera querer.
Quizás quisiera perder.
Quizás para evadirme. Y quizás, queriéndome evadir, invadiera con frialdad un terreno escarpado en el que nadie antes se había atrevido a entrar.
Quizás. Quizás. Quizás. Quizás.
Quizás sí.
Quizás quería que un tiro certero lograra apagarla.
Quizás prefirió marcharse, marchitarse, consumirse.
Quizás prefirió perderse, romperse, destruirse, evitarse.
¿Quizás? Seguro.
Seguro. Seguro. Seguro. Seguro.
Y quita el seguro; que ya no hay dudas. Dispárame.
Usa la bala que te queda en la recámara. Dispara.
Dispara. Dispara. Dispara.
Dispárame. Dispárame. Dispárame.
De una vez por todas.

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