lunes, 2 de junio de 2014

Dulce ignorancia.
Voy a escribir una nueva página en este sin sentido.
Una nueva página que encierre todo lo que ahora está quemado del libro anterior.
Una página en la que cada palabra transmita cada latido.
Con sus lágrimas, sus sonrisas y sus medias lunas.
Que cuente de cada gesto el porqué.
Porque sin acordarme, me acordaba de tí.
Porque sin tenerte, te tenía a mi lado.
Porque sin olvidarte, olvidé quien era.
Olvidé el antes, para dejar paso a la realidad; esa realidad que se aprende a base de ostia tras ostia.
Porque no es que antes fueramos más fuertes, es que era la ignorancia la que nos protegía.

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