Ahora.
Ahora, que los días vuelven a hacerse más largos, que la lluvia empapa los cristales otra vez, que nos empapa a nosotros que nos besamos bajo una capucha, mojados.
Ahora que sé junto a quien luchar.
Ahora que solo los peces muertos siguen la corriente, hemos querido ser esos pájaros que se escapan de la jaula desafiantes para poder volar libres.
Ahora, te busco entre las paredes de una habitación.
Ahora que el frío se cuela en cada rincón te busco entre unos versos de Neruda, te busco entre las páginas de un libro de poemas.
Y ahora que te he encontrado, que ya sé como suda tu cuerpo, que tienes mis arañazos en ti, ahora que vivo en tu piel.
Ahora, no quiero vivir en otro cuerpo que no sea el tuyo, porque el hogar no son los edificios, el hogar son las personas, las sonrisas, los besos, las miradas de complicidad, las caricias.
El hogar es la persona que consigue hacernos reír llorando.
La persona que nos cuida y nos apoya, con la que seguir adelante.
Y sí, si las personas son el hogar, como diría Marea, mi casa está donde estás tú
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